lunes, 15 de mayo de 2017

REPORTAJE



Temacapulín, luchando por su libertad.
Por Christian Juarez, Luis Peña y Guillermo Ruiz

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Vista de Temacapulín desde la cumbre de uno de los cerros que lo rodean. FOTO: Proyecto Diez
Lejos del bullicio citadino y de los reflectores de los medios de comunicación, encontramos un pequeño pueblo que día a día lucha por sobrevivir a las ambiciones del gobierno. Los poco menos de 400 habitantes de Temacapulín viven una situación de incertidumbre e indignación, y realizan diversas acciones para mantener en pie un poblado que inició su historia alrededor del siglo VI. Los orígenes del pueblo que hoy es Temacapulín se remontan a los años previos a la conquista española de la Nueva Galicia, la zona fue escenario de la cruenta Guerra del Mixtón que terminó con la derrota de los rebeldes indígenas en 1542, muy probablemente el pueblo tuvo su origen en el asentamiento de indígenas pacificados al término del conflicto, entre 1550 y 1552

El paisaje en Temacapulin podría describirse como el de un pueblo que parece haberse quedado atrapado en el tiempo. Destacan la iglesia del siglo XVIII, construcciones de cientos de años de antigüedad, calles empedradas, casas con historias de al menos dos siglos, balnearios, cultivos, tradiciones y todo un legado que corre el riesgo de quedar bajo el agua

Es esta presa, la denominada Presa El Zapotillo, cuyo objetivo es abastecer de agua a la Zona Metropolitana de Guadalajara y a la ciudad de León, en el vecino estado de Guanajuato, es la responsable de la perdida de la paz y la tranquilidad entre los ciudadanos de “Temaca”. Desde hace más de 10 años sus habitantes sufren el constante acoso del gobierno, quien no cesa en sus intentos por adquirir sus patrimonios y reubicarlos en otra zona del municipio de Cañadas de Obregón.

Se podría decir que Temacapulín es el lugar central de esta lucha en contra de las decisiones gubernamentales, ya que no sólo esta localidad corre el riesgo de desaparecer, un par de localidades Vecinas, también parte del municipio de Cañadas de Obregón, Acasico y Palmarejo, se verían afectadas por la construcción de El Zapotillo. Al igual que “Temaca”, este par de localidades están habitadas por una pequeña cantidad de personas humildes, pero de gran corazón e ímpetu por defender lo que les pertenece.

Resulta ciertamente complicado acceder a la población, ya que se encuentra en una zona adentrada entre cerros y, a su vez, alejada de zonas de concurrencia como la zona metropolitana de Guadalajara. Se encuentra enclavada en la zona de Los Altos de Jalisco, a 1610 metros sobre el nivel del mar y rodeado por 4 cerros (de la gloria, del tecolote, de la mesa y de la cruz).

Estando ya en la plaza principal de Temacapulín, tras un recorrido de aproximadamente poco más de 2 horas, se puede percibir cierto abandono de los ciudadanos de la región. La mayoría de las calles se encontraban desérticas y fue raro encontrar a alguna persona transitando por la misma; eso sí, vale aclarar que a en la entrada al poblado se podían apreciar varias camionetas tipo pick-up cargando contenedores de agua llenos, deducimos que esto se debía al poco abastecimiento de agua que existe en la zona. Además, el quiosco principal se encontraba en lamentables condiciones de higiene, contrastando con la emblemática Basílica de la Señora de Nuestros Remedios, punto de reunión de los poco más de 400 habitantes del lugar. Una "Ciber- Biblioteca", un pequeño hotel, un modesto centro de salud y una tienda de abarrotes completan el solitario paisaje de las calles principales del pueblo.

El estado de desolación en que se encontraba la plaza se volvía aún más evidente con la falta de niños, siendo las personas de la tercera edad las que predominaban, algunos volvieron al pueblo que los vio nacer a vivir su vejez. Se mencionó que hay cerca de 10,000 "hijos de Temaca", esparcidos en los Estados Unidos y en ciudades mexicanas como Guadalajara y Monterrey. El dinero enviado por estas personas también ayuda a sostener la economía del pueblo. La población flotante puede llegar a rondar los 800 habitantes en ciertas temporadas.

En la plaza principal fuimos recibidos un hombre localmente conocido como “Don Poncho”, un adulto mayor de caminar ágil, delgado y risueño. Dicha persona es una de las más activas dentro del movimiento de resistencia a la construcción de la Presa El Zapotillo; el mencionado activista nos fue contando, a lo largo del recorrido que nos dieron, cómo es que las autoridades municipales, estatales y federales se escudaban en su discurso de una utópica “Gestión Integral del Agua” para poder realizar las acciones que se habían propuesto llevar a cabo. Nos contó también cómo, al pasar los años, les fueron ocultando información y, de mismo modo, se les tachaba de “rebeldes” y “terroristas” por tratar de “generar descontrol” en la sociedad, cuando su único objetivo era reclamar lo que les pertenece, unas tierras que han cosechado desde hace varias décadas. Otro aspecto que Don Poncho dejó muy en claro fue la rotunda negativa de toda la población a permitir la construcción de la presa.

Pobladores del lugar mencionaban que las autoidades les insisten con reubicarlos en una meseta donde hay casas, que ellos calificaron como exageradamente pequeñas y desechables. Dichas casas tampoco cuentan con agua ni espacios para el cultivo, una de las actividades principales de los habitantes de Temacapulín Pocos han sido los que han aceptado ceder sus terenos a cambio de unos cuantos millones de pesos. Sólo en el año 2015, la Comisión Estatal del Agua de Jalisco (CEA) destinó un total de 56 millones 431 mil pesos para la adquisición de 14 viviendas en este poblado. La Unidad de Transparencia de esa dependencia confirma que el Estado, utilizando recursos federales, pagó en promedio cuatro millones 30 mil 785 pesos por cada casa adquirida el año pasado; el valor catastral aproximado de una finca en Temacapulín "versa entre los 300 y 400 mil pesos”, según la Contraloría del Municipio de Cañadas de Obregón. Las autoridades están pagando hasta 10 veces más para lograr la mayor cantidad de convenios. 

                                                              Avance de la compra de casas 

Actualmente la construcción del proyecto El Zapotillo sigue en pausa. La presa está a poco de cumplir dos años en freno debido a una suspensión definitiva concedida por el Juzgado Primero de Distrito (que detuvo la cortina cuando ésta llevaba 79.7 metros de alto), y, por otra parte, las obras del Acueducto que conducirá el agua acumulada del Río Verde, el cual se encuentra en condiciones deplorables por el exceso de abono y demás desperdicios, a Los Altos de Jalisco, aún no han comenzado.

Comprender la situación que Temacapulín está atravesando requiere de mucha sensibilidad para entender lo difícil que es para ellos salir de un lugar que no solo habitan, sino que sienten como suyo. El pueblo, ubicado en el municipio de Cañadas de Obregón, cuenta con tecnologías modernas como Internet y no es ajeno al mundo exterior. Sin embargo, la esencia de pueblo tradicional y rústico no se pierde, cosa que pudimos notar a la hora de comer en un sitio con características típicas de una comunidad rural.

Se nos comentó que se buscaba argumentar (por parte de las dependencias gubernamentales) una “crisis del agua” en la zona Metropolitana de Guadalajara sin previos estudios que respaldaran dicha carencia en materia de abastecimiento de agua. Otro tema de interés que se manejó en la charla fue la dimensión que tendría la cortina que, según la orden de la Suprema Corte de Justicia de la Nación será de 80 metros de altura, más que suficiente para arrasar con el pueblo, la cultura y el legado histórico de la ya mencionada región de los Altos de Jalisco.

Otro utópico discurso manejado por las autoridades es que el proyecto de la Presa El Zapotillo “abastecerá” de agua potable a la ciudad de León, Guanajuato, 14 municipios de los Altos de Jalisco y la Zona Metropolitana de Guadalajara. La realidad de las cosas es que se busca favorecer a las empresas FCC, ABENGOA, La Peninsular y Grupo Hermes. Tras reclamos y peticiones, la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), el mayor enemigo de los habitantes de Temacapulín desde hace 12 años, ha sido incapaz de mostrar los supuestos mecanismos que llevarán agua a las zonas ya mencionadas, dejando en claro que es una simple excusa para despojar a la gente de Temacapulín de sus propiedades.

Es importante mencionar y hacer énfasis en que esta lucha es apartidista y no se busca favorecer a ningún partido, a pesar de que ciertas figuras públicas del ámbito político, como el líder del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) Andrés Manuel López Obrador, quien ya ha visitado personalmente el lugar, han mostrado públicamente su apoyo a la causa. Los pobladores y activistas solo buscan evitar la inminente inundación de Temacapulín, Acasico y Palmarejo. Frases como "Temaca Resiste" y "No se lucha por lo que no se ama", además de la contagiosa porra "Cuchillo, Navaja, ¡Temaca no se raja!" son estandartes de un movimiento que busca mantener con vida a este pueblo lleno de historia y tradición. La batalla se ha extendido en los ámbitos social, político y legal a lo largo de 12 años y probablemente se prolongará hasta que los pobladores del lugar vuelvan a tener esa paz, tranquilidad y seguridad que tanto añoran y desean desde hace más de una década.

1 comentarios:

  1. Hola, me gustó mucho el reportaje, muchas las cosas que comentan ya las sabia por un viaje que tuve con mi clase precisamente a Temacapulin.

    La unica observación que podria hacer es que algunos parrafos quedaron muy extensos, lo que podria hacer pesada la lectura.

    Saludos.

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